lunes, 20 de julio de 2009

man on the moon

No entiendo nada. Nadie me hace caso. Hace rato que estoy llamando a gritos y no viene nadie. Hace un calor horroroso y ni siquiera soporto el roce de estas finas sabanas de hilo q me hizo mi madre. Son las tres y media de la mañana y sólo quiero beber un poco de agua. Nada, no hay manera... Ahora que lo pienso, he visto muchas veces cómo lo hacía mi madre, dónde está la jarra, los vasos. Es tan sencillo como bajar a la cocina y beber agua; pero no entiendo por qué no me hacen caso. Allá voy.

Lo primero es salir de esta cuna. Con los pies sudados es más difícil, pero no imposible. Lo malo es llegar al suelo...Aaay, menos mal que está el pañal. Y a está. ahora se trata de llegar hasta la puerta, caramba, me podía haber aplicado más en esto de andar, pero gateando soy un portento. Siguiente objetivo: la escalera. Uf esto es peor, voy a pedir ayuda, a ver si ya me oyen... pero, ¿quién está hablando? ¿De quién es esa voz? ¿Quién ha venido? Y sobre todo ¿¡por qué no me hacen caso!? Ah, debe de ser la caja esa que trajeron el otro día que tiene dentro personas muy serias y con muy mal color.

Vale, seguiré a lo mío, estos escalones son altos, a ver a ver, a...aaah...AAAAAAH!!!! BUUAAA!!!!

"¿Qué ha sido eso?" "La niña, señora, la pequeñica que se ha caído por las escaleras y se ha tirado el jarrón encima" "¡Ay Dios mío, mi niña!"

"Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la Humanidad"...


miércoles, 10 de junio de 2009

Pan y circo



Nada es nuevo. La antigua Roma no sólo nos dejó un legado arquitectónico, jurídico y cultural, además de la lengua. También nos regaló expresiones y triquiñuelas "políticas" como la de "pan y circo", esto es, regalar trigo y entradas para los juegos circenses al pueblo romano para distraerlo de los verdaderos problemas que le afectaban.

Nada es nuevo. El otro día colaboré en una mesa de discusión sobre participación política. Una de las cosas que se nos preguntó fue que cómo podía ser que, con la que está cayendo, la gente no se movilizara a protestar por la crisis política. Hubo uno que contestó de manera muy clara, que si Guardiola se presentara a presidente de gobierno, arrasaría. Eso, y Belén Estebán de ministra de cultura. Y es que hemos llegado al punto en que nos interesa y moviliza más y hace correr ríos de tinta e imágenes los triunfos del Barça o la comunión de Andreita que el cachondeo de esta crisis.

Pan y circo. El circo ya está montado, el pan nos lo camuflan en forma de promesas de ordenadores para niños o dádivas para que compremos coches. Y así, todos contentos. Pocos miran más allá y ven cómo empiezan a surgir las noticias de que los bancos que están mamando de mamá estado porque están en una "situación delicada" siguen repartiendo bonos millonarios a sus altos ejecutivos, los cuales siguen viajando en jets privados, viviendo en lujosas mansiones y llevando trajes a medida. Los mismos altos ejecutivos que nos han llevado a esta crisis. Tampoco nadie dice nada de que los bancos se quejen de que han bajado un no se cuántos por cien sus beneficios. Oiga, perdón, pero es que siguen teniendo beneficios después de pagar esos mismos bonos. Y eso no sólo sirve para los bancos. Las grandes empresas, que como en un inmoral juego de la oca van de E.R.E. en E.R.E. y tiro porque me toca, están recibiendo cuantiosas ayudas estatales en pos de no destruir empleo y no dejar a los estados con el culo al aire por las cifras del paro, cifras que luego se tiran gobierno y oposición a la cara como si detrás de esas cifras no hubiera un montón de tragedias cotidianas. Y entre tanto, pequeñas compañías, de no más de cincuenta trabajadores, cuya quiebra no afecta tanto a esas grandes cifras, están teniendo verdaderas dificultades para obtener ayudas y en la mayoría de las veces se ven abocadas a cerrar. Y esto conlleva la paradoja de que los clientes de estas pequeñas empresas van a parar a esas otras grandes empresas, las cuales, a su vez, pretenden atender ese nuevo mercado manteniendo esos E.R.E.s a ver si así reducimos costes y ampliamos beneficios.

Nadie dice nada. Todos oímos hablar de estos asuntos y nadie dice nada. Ni mucho menos, hace nada. Ni siquiera votar en unas elecciones europeas que no entendemos muy bien para qué sirven. Sólo tenemos la sensación de que el parlamento europeo es una "patada hacia arriba" en el mejor de los casos. Como si la cámara de Bruselas fuera un refugio de políticos que los partidos ya no saben dónde meter.

Falta espíritu crítico, imaginación e iniciativa y sobra conformismo; que nos lo den todo hecho. O que nos den por ahí los políticos, las empresas y los bancos, pero que no nos quiten de delante de la pantalla LCD de 42 pulgadas para ver los triunfos y miserias ajenas. El pan y el circo del siglo XXI.


miércoles, 1 de abril de 2009

70 años desde que pasaron



Hace setenta años desde que se acallaron las voces que proclamaban "No pasarán". Pasaron, vaya que pasaron, Pasaron por encima de la vida, de las vidas de muchas personas. De sus vidas, de sus alegrías, de su libertad, de su dignidad, de sus derechos. Pasaron por encima de la historia de un país que afrontaba por primera vez un cambio en sus estructuras que, en muchos aspectos era ilusionante: florecimiento cultural, sufragio universal verdadero, avances sociales, reformas agrarias... no voy a hacer un ensayo histórico. Prefiero hablar de los pequeños cambios, que se convirtieron en cambios de dimensiones monstruosas.

A menudo me da por pensar quién sería yo si no hubiera ocurrido todo lo que ocurrió. Sin embargo todo aquello ocurrió mucho antes de que yo naciera, sin apenas posibilidad de evitarlo. ¿Quién sería yo? ¿De dónde? ¿Cómo? E incluso, ¿Sería?

Era uno de los momentos más interesantes en la vida cultural de este país. Multitud de cabezas bien amuebladas tenían campo abierto para dejar libres sus pensamientos. Pero se produjo ese lamentable corte que se tradujo en un execrable retraso hacia una sociedad ignorante, pacata e hipócrita por un lado y rabiosa, amordazada y oprimida por el otro. Una época gris marengo de cuarenta largos años de la que treinta años después, aún nos estamos recuperando.

Aquella guerra no sólo cambió la historia de un país y de toda una sociedad. Cambió el rumbo de un sinfín de familias… tantas historias, tantas tragedias que se han ido viviendo a lo largo de todos estos años. Calladamente, aceptándolas con resignación, simplemente por el hecho de que ocurrió lo que ocurrió. Aquel hachazo en la vida de mucha gente ha dejado y dejara su huella durante varias generaciones. Y será difícil de olvidar. Será necesario no olvidar.

martes, 17 de marzo de 2009

los obispos y los linces



Ya están de nuevo los obispos abriendo la boca. Y eso que la Iglesia no se mete en política, según ellos, nooo, qué vaaa. Ahora toca reabrir el debate a raíz de la reforma de la ley del aborto. Aunque, realmente no paran de hablar y opinar más de lo humano que de lo divino, que es para lo que se les paga. Esta vez sus declaraciones vienen acompañadas de una campaña publicitaria en la que se comparan dos cachorros uno de lince y otro humano. Y, sin entrar todavía en el fondo, parémosnos un momento en las formas. Porque, con la que está cayendo con esto de la crisis y con lo que cuesta la publicidad, desde los honorarios de los publicistas hasta colgar los anuncios en vallas, medios de transporte, prensa y otros medios de comunicación, con ese dinero, digo ¿no podrían ayudar a miles de familias o personas en apuros tal y como manda la Santa madre Iglesia y como predicaba Jesucristo?

Siguiendo con el cartelito de marras donde se compara un lince que tiene un letrero de "protegido" y un bebé con una leyenda que dice "¿y yo?", al margen, del tufillo demagógico que destila, esa publicidad compara churras con merinas o manzanas con peras, como le gusta a doña Ana Botella. No voy a entrar en otra cuestión demagógica como es comparar una especie de la que quedan apenas unos 1200 ejemplares con otra con una superpoblación de seis mil millones. Simplemente el aborto es , o debería ser, una última opción. Ah, se me olvidaba, que es que la Iglesia también rechaza los métodos anticonceptivos, sobre todo el preservativo, del que el papa hoy ha dicho en África (donde vive el 70% de la población con SIDA), que el condón, no sólo no lo frena sino que agrava el problema, y que la única solución es la castidad. El sida, según el Papa se vence con "una humanización de la sexualidad, una renovación espiritual, que comporta una nueva forma de conducta de unos con otros". En fin, sin palabras me deja.

Pero sí voy a entrar a hablar de dignidad y coherencia. Sobre todo de coherencia. La iglesia valora más la vida de los nonatos que la de un nacido como Andrés, el niño gaditano con una grave enfermedad hereditaria salvado por su hermano. Javier fue seleccionado genéticamente para que no fuera portador de la misma enfermedad y la sangre del cordón umbilical le fue transplantada al hermano mayor. La iglesia y sectores conservadores se echan las manos a la cabeza pensando en los embriones que tuvieron que ser desechados por portar la misma enfermedad o no ser compatibles ¿Qué pasa? ¿Que la vida de Andrés vale menos que la de un lince? ¿Que los padres se tenían que haber cargado de hijos enfermos o, peor aún, dejar que muriera Andrés? ¿Acaso la Iglesia se hubiera ocupado de cuidar y pagar las gastos de esos padres con diez hijos, más de la mitad de ellos enfermos y condenados a muerte?

Sí, claro, ésa es la voluntad de Dios. ¿La voluntad de Dios -si existe- es extender el sufrimiento? ¿O, por el contrario, la voluntad de Dios -si existe- es que el Ser Humano, creado a su imagen y semejanza, según dicen, con su inteligencia, haya desarrollado la tecnología y la técnica suficiente como para poder salvar una vida humana? ¿No debería sentirse más orgulloso Dios -si existe- de su obra, de ver como su muñeco de barro es capaz de superarse, que de ver como se resigna al sufrimiento? Si Dios -si existe- hubiera querido que no hubiera existido un Javier que salvara a Andrés, ¿no habría sido más fácil no dotar al Hombre de la inteligencia suficiente como para conseguirlo y seguir siendo primates? Ah, perdón, otra vez se me olvidaba, que tampoco estamos a estas alturas muy convencidos de la teoría de la evolución.

Ése es el problema de la Iglesia: Que va secularmente por detrás de la ciencia por el mero hecho de que sus preceptos emanan de un momento en que la Humanidad estaba aún balbuceando en el conocimiento científico. Le costó aceptar la teoría heliocéntrica y así le fue a Galileo que tuvo que abjurar de sus teorías. O peor aún le fue a Miguel Servet que, al margen de sus descubrimientos fisiológicos, fue juzgado y condenado por librepensador. O el propio Darwin que 150 años después de su teoría de la selección natural aún sigue cuestionado ¿Cuántos siglos tardará la Iglesia en reconocer que la selección embrionaria en casos como éste es un gran avance en la investigación científica?

¿Cuándo abrirá la Iglesia los ojos a la realidad social, dejará de ser un institución carca y obsoleta y se adaptará al siglo XXI?