
De hecho, no creo que lo haya sido nunca. Pero ahora menos que nunca. Bombay fue la ciudad menos acogedora que me encontré en mi viaje. Y eso a pesar de ser la entrada a ra menos amable, con un deje en plan “esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas”. Caótica y ruidosa –como todo el país- enorme, superpoblada, contrastada, como las chabolas de dos alturas al lado del aeropuerto internacional, o la miseria que se acumula junto a los hoteles de lujo. (A este respecto, os recomiendo vivamente que os leáis “Elefanta Suite”, de Paul Theroux, editorial Alfaguara, en concreto el relato titulado “La puerta de
Estos días. Qué barbaridad, como decía Esperanza Aguirre mientras gateaba camino de casa sin mirar atrás, a la gente que dejaba allí. A lo largo del año, de los años, se suceden los atentados en
Y ahora a saber de dónde provenía el ataque. Que si extremistas musulmanes de los “muyaidines del Dekán”, que si organizado desde Pakistán… Al gobierno indio le ha faltado el tiempo en acusar a sus vecinos pakistaníes de estar detrás del ataque. Delicado tema. En tiempos de “paz” hacen todos los atardeceres la pantomima de Atari, en la única frontera terrestre entre ambos países, en Amritsar. A ambos lados de la frontera los soldados se pavonean con chulería ante los del otro lado jaleados por el gentío –sobre todo turistas, pero también indios- acomodado en las gradas instaladas al efecto; desfilan pataleando patéticamente al suelo hasta llegar a la verja donde se increpan “amistosamente”
y arrían las banderas con exquisito cuidado de que ninguna de las dos quede más baja que la otra, pues eso significaría predominio de un país sobre el otro. Pero cuando la cosa se caldea, dejan de hacer el teatro. Y nos podemos echar a temblar. No olvidemos que ambos países son potencias nucleares, aunque su población de muera de hambre, pues, como decía Aravind Adiga, ganador de la última edición del Man Booker Prize, el premio literario más relevante en lengua inglesa, “India es el peor país para ser pobre” (http://www.elpais.com/articulo/cultura/India/peor/pais/ser/pobre/elpepicul/20081119elpepicul_6/Tes). El peor país para ser pobre sobre todo si tu gobierno se dedica a fabricar y acumular arsenal atómico o a pasear por la Luna en esa absurda carrera espacial. Más valdría que el gobierno indio pusiera los pies en la tierra y no jugara a superpotencia, ni siquiera a potencia emergente sin solucionar los problemas sociales de su país, que son muchos. Pero eso es objeto de otra entrada.
Terribles estos días en Bombay. Y lo que queda por delante de recomponer la puerta de
El café Leopold, uno de los objetivos atacados, es donde cenamos la última noche Ignacio y yo antes de tomar el avión.
A mí también me podía haber tocado.