viernes 17 de febrero de 2012

¿y la libertad?





No quisiera estar en el lugar de esa madre. Si fuera mi hijo el que estuviera retenido, os aseguro que no creo que hubiera tenido esa, pese a todo, sangre fría. He tenido que soportar que hace más de 20 años, cuando nos manifestábamos en contra de la primera guerra del Golfo, la policía no me dejara disolverme pacíficamente para ir a comer a mi casa, que justo estaba en la dirección que ellos había hecho el cordón. Y di la vuelta. He tenido que soportar que la policía no me dejara llegar puntual a una cita que tenía con una persona que me iba a dar ayuda cuando murió Vicente porque había cortado la calle para desalojar una casa okupada por el movimiento 15M. Y di la vuelta. Pero lo que no creo q fuera capaz de soportar es que no me dejaran llegar hasta mi hijo retenido en su instituto por intentar expresarse en libertad. Creo que en ese momento sacaría la leona q llevo dentro. Y no daría la vuelta.

¿Hacia dónde vamos? ¿Qúe le está pasando a este país, a esta sociedad? ¿Dónde está nuestra libertad, nuestra dignidad, tanto individual como colectiva? ¿Cuánto más vamos a soportar?

Que levanten la mano los que digan "poco"



lunes 16 de enero de 2012

la vida no da tregua



En el día de la despedida del animal “político” (y sí, he puesto bien las comillas) y justo cuando van a sentar a un juez en el banquillo por querer rescatar la memoria, la mía me la quieren cercenar. Esto que veis en la foto ya no existe, al menos de la misma manera. Lo colocamos entre un amigo y yo como punto de encuentro para aquellos que necesitáramos un sitio donde recordar a Vicente, ya que no tenemos nada de él. Un referente en el mismo sitio desde el que me llamó por última vez.

Y tres semanas después ha sido arrancado.

No pretendo copar su memoria, al contrario, yo no retiro flores ajenas.



Era algo más que una canción lo que sonó en mi móvil cuando me llamó aquel mediodía de junio, era una declaración de principios:

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo
Ahora la muerte te ha hecho libre, Vicente; ni de Dios ni de nadie. Ni suyo siquiera.

La vida no da tregua. Cuando aún mis entrañas se desgarran por su ausencia, me enfrento a la pelea por disfrutar de lo que me quede de padre, que no sé cuanto será. Tendré que renovar mi mochila…


viernes 23 de diciembre de 2011

lunes 5 de diciembre de 2011

desde hace seis meses...





...este amor ya sin ti me amará siempre



miércoles 30 de noviembre de 2011

una noche como hoy


hace setenta y cinco años:

“el Jefe Superior de Policía de Zaragoza mandó una carta a la cárcel de Torrero para que soltasen al meteorólogo Odón San Emeterio y a Manuel Marín Sancho. La carta estaba firmada el 30 de noviembre, pero no llegó a su destino. Esa misma noche ambos, con otros muchos, fueron ejecutados.”

Éste es un fragmento de un artículo que escribió Antón Castro para el Heraldo de Aragón en 2008 después de una entrevista que les hizo a mi padre y a mi tía. El artículo completo lo podéis encontrar en http://antoncastro.blogia.com/2008/041203-memoria-de-manuel-marin-sancho.php

A mi abuelo lo mataron una noche como hoy, en 1936, con treinta y siete años. Recuerdo que cuando yo cumplí esa edad, me daba casi vergüenza si comparaba mi vida con la de mi abuelo: Yo no había hecho nada. Mi abuelo a esa edad en que no se evitó su muerte había sido: “Escritor y periodista. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza (1923). Doctor en Lengua y Literatura Española. Desde 1925, profesor ayudante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y archivero segundo del Ayuntamiento. Académico de Bellas Artes de Zaragoza (1928). Miembro de la junta de gobierno de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País. Primer presidente del Centro Naturista Helios. Medalla del Centenario de Goya (premio de la Academia de Bellas Artes de Zaragoza). Director-fundador de la revista Aragón del SIPA. Fundador y presidente de la Agrupación de Autores Aragoneses (1933). Creador de la agencia “Ebro Prensa”. Autor de obras dramáticas estrenadas en el Teatro Principal de Zaragoza. Director de la revista “Amanecer” y redactor y colaborador (críticas de literatura y arte) en diarios y revistas de Zaragoza y Madrid. Miembro de la misión universitaria de Zaragoza a la Universidad de Bonn (1929), ostentando también representación del Ayuntamiento de Zaragoza. Ponente en comisiones de estudios sobre varios temas como el Canfranc, San Juan de los Panetes, etc.”. [F.M.P.H.]. GRAN ENCICLOPEDIA ARAGONESA, apéndice I, p. 268. UNALI Zaragoza 1983

También lo describe como “hombre polifacético y alegre, que con el mismo entusiasmo cumplía su trabajo en el Ayuntamiento, daba sus clases en la Universidad o realizaba su labor periodística” y termina señalando lo que ya sabemos: “fue fusilado en diciembre de 1936 por su pertenencia a la masonería”. Sí ése fue su pecado, ser masón. No quiso meterse en política a pesar de habérselo propuesto personajes tan ilustres como Diego Martínez Barrio. Y él lo rechazó. Sólo fue una buena y activa persona. Ah, y masón, que no se nos olvide, lo cual a los ojos de aquellos que determinaron ser semidioses que juzgaban y jugaban con la vida de los demás le confería una suerte de color rojizo, cuernecillos, barba picuda y rabo lanceolado.

Lo mataron y luego, a misa a confesar. Pero la hipocresía no quedó allí. En el archivo de Salamanca se puede consultar el expediente sobre su muerte en el que se puede leer: "Falleció y fue autopsiado en el día de hoy, a consecuencia de fractura de cráneo y hemorragia interna, según resulta de certificación facultativa y reconocimiento practicado". Sí, las balas fracturan el cráneo, es obvio.

A mi abuelo, por lo menos sé adónde ir a recordarlo y ponerle unas flores; no terminó en una fosa común de contenido y ubicación incierta. Pero pertenece a esa nómina de vidas brillantes cercenadas por el odio y el sectarismo. Para que siga vivo, sólo me queda conmemorarlo en estas líneas.

Porque nadie desaparece del todo mientras haya alguien que le recuerde, mientras haya alguien que le quiera.

domingo 20 de noviembre de 2011

respeto al futuro

http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/elecciones_n/un_hombre_anos_muere_una_parada_cardiorrespiratoria_tras_votar_madrid_165811_1031024.html


En todas las jornadas electorales asistimos al capítulo “anecdotario”. Es lo de siempre. Sin embargo, la noticia de arriba es mucho más que una anécdota, y si no, que s helo cuenten a su familia. Es mucho más. Como poco, es una lección. Una lección de responsabilidad e ilusión. Este hombre, con su voto, quería cambiar el futuro, que él a su edad, sabía muy corto, aunque no se podía imaginar tanto. Nunca sabremos a quién votó, ni tampoco sabremos mucho de su vida, pero, dejadme que me aventure a imaginar qué pudo pasar por la cabeza de este hombre que con su mochila vital llena se acercó hasta su colegio electoral con la ilusión de que su voto sirviera para cambiar, tal vez mejorar el futuro. Un hombre que pudo ejercer su derecho al voto en su primera juventud y que después tuvo que esperar cuarenta largos años a volver a ejercerlo.

Su voto es su legado, y hemos de aprender de él y no conformarnos con lo que elijan los demás sino opinar nosotros también. Su voto es la herencia que nos deja a la sociedad, pero que ha de ser administrada por los políticos que nos representan.

Y esa es su mayor responsabilidad. No somos números, somos personas, y como tales nos han de considerar a la hora de gobernar. No somos peones de un gran tablero de ajedrez, seguimos siendo personas, con nuestras vidas y nuestras historias, igual que ellos y sus familias.

Han dado muchas manos estos días. En cada una de ellas había un calor distinto. Que no olviden que gobiernan para hombres y mujeres, aunque algunas de ellos ya no existan.

La vida es muy corta, aunque se escape a los 96 años, si no puedes vivir tus ilusiones.

jueves 20 de octubre de 2011

por fin

Mis hijos solían jugar en el memorial del parque de la Esperanza, el que se levantó en recuerdo de las víctimas, sobre todo los niños, del atentado contra la casa-cuartel de la avenida Cataluña del 11 de diciembre de 1987. Recuerdo que era viernes. Acabábamos de volver de una excursión de la carrera y estábamos en el bar de matemáticas escuchando atónitos la noticia. No podía ser aquí no. Aún teníamos reciente el atentado contra el autobús militar de enero en San Juan de los Panetes -que de aquello la iglesia no ha levantado cabeza, ni torre- y Zaragoza volvía a ser triste protagonista de un atentado de E.T.A. Y no sería la última vez, pero aún no lo sabíamos. Tuvimos miedo, comprendimos el miedo. Pero no entendimos nada más. Después, recuerdo que lloré cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, que me quedé estupefacta con el disparo a Tomás y Valiente. Después, recuerdo que en el verano de 2000 no paraba de ir a la plaza del Ayuntamiento de Alcorisa con mi hijo en su sillita a demasiados minutos de silencio por demasiadas vidas silenciadas en tan poco tiempo. Después, recuerdo escuchar por la radio, el 3 de diciembre de 2008 el atentado de Ignacio Uría mientras yo iba por la autopista vascoaragonesa camino de Santander. Otra vez la incertidumbre, No sabía qué me encontraría en el camino.

Y tantos otros, tantas otras historias truncadas. Hasta hoy que, por fin, parece que vemos el final de la serpiente. Hoy tenemos los ojos abiertos con desmesura. Por la mañana contemplábamos el posible fin de una guerra y por la tarde el de otra. A veces los días sí que se merecen el calificativo de histórico, que tan barato se vende en los medios de comunicación. Hoy creo que sí, que es uno de esos. Uno de esos días de los que se hablará. De los que estudiarán mis hijos en sus libros de historia y de los que la generación de mi padre aún han podido vivir. Un día de emociones. Porque así era cómo escuchaba yo la radio –gracias Ángels- con emoción, casi incredulidad, de vivir lo que estaba viviendo. Un día de transistores, otro, y pantallas.

Un día que a él le hubiera gustado dar la noticia, como decían hoy todos los periodistas, que la habría comentado en su columna y que por eso he decidido esta etiqueta, puesto que compartimos tantas “aspis”.

No puedo, ni creo que alcance a saber el porqué de la decisión de E.T.A., si por el acoso policial, el debilitamiento, el cansancio de los suyos y de la sociedad vasca o porque ahora que de nuevo la izquierda abertzale está en las instituciones –desde mi punto de vista no consideraba coherente dejar sin voz a tantos miles de personas- ven que hay otra vía, que la democracia, las palabras, son el camino y no la violencia y la intransigencia. Sólo sé que hemos ganado todos, sobre todo el País Vasco, pero, también todos.

Sólo sé que la única manera que he encontrado para decirles a mis hijos la importancia de este día es que hoy había un poco más de paz q ayer.