sábado, 9 de marzo de 2019
no me des lecciones de feminismo
viernes, 1 de marzo de 2019
son mis amigas
Publicado en "El Pollo Urbano" marzo 2019
http://www.elpollourbano.es/nosotras/2019/02/son-mis-amigas/
domingo, 2 de julio de 2017
yo no quiero ser feminista
domingo, 2 de abril de 2017
buceando entre micromachismos
http://www.elpollourbano.es/nosotras/2017/03/buceando-entre-micromachismos/
sábado, 18 de marzo de 2017
mujeres y ciencia (o de cómo nos han tenido por ignorantes cuando en realidad sólo estábamos ignoradas)
http://www.elpollourbano.es/nosotras/2017/03/mujeres-y-ciencia-o-de-como-nos-han-tenido-por-ignorantes-cuando-en-realidad-solo-estabamos-ignoradas/
sábado, 11 de marzo de 2017
las habitantes del andamio
http://www.elpollourbano.es/nosotras/2017/01/las-habitantes-del-andamio/
jueves, 9 de marzo de 2017
me gusta ser mujer v2.0
Coleando aún los efectos de la manifestación de ayer en conmemoración al día de la mujer (lo de trabajadora se sobreentiende), comienzo a compartir por aquí los artículos que he ido publicando en los últimos meses en "El Pollo Urbano" en la sección "Nosotras" a la que me invito a colaborar Crsitina Beltrán, gran mujer, y a quien le estoy muy agradecida por todo lo que representa como mujer y como luchadora vital.
El primer artículo fue una reescritura de una entrada antigua de este blog, pero que quise darle una vuelta de tuerca más. Espero que os guste:
http://www.elpollourbano.es/nosotras/2016/11/me-gusta-ser-mujer-cristina-marin-chaves/
miércoles, 30 de noviembre de 2011
una noche como hoy
hace setenta y cinco años:
“el Jefe Superior de Policía de Zaragoza mandó una carta a la cárcel de Torrero para que soltasen al meteorólogo Odón San Emeterio y a Manuel Marín Sancho. La carta estaba firmada el 30 de noviembre, pero no llegó a su destino. Esa misma noche ambos, con otros muchos, fueron ejecutados.”
Éste es un fragmento de un artículo que escribió Antón Castro para el Heraldo de Aragón en 2008 después de una entrevista que les hizo a mi padre y a mi tía. El artículo completo lo podéis encontrar en http://antoncastro.blogia.com/2008/041203-memoria-de-manuel-marin-sancho.php
A mi abuelo lo mataron una noche como hoy, en 1936, con treinta y siete años. Recuerdo que cuando yo cumplí esa edad, me daba casi vergüenza si comparaba mi vida con la de mi abuelo: Yo no había hecho nada. Mi abuelo a esa edad en que no se evitó su muerte había sido: “Escritor y periodista. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza (1923). Doctor en Lengua y Literatura Española. Desde 1925, profesor ayudante de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y archivero segundo del Ayuntamiento. Académico de Bellas Artes de Zaragoza (1928). Miembro de la junta de gobierno de la Real Sociedad Aragonesa de Amigos del País. Primer presidente del Centro Naturista Helios. Medalla del Centenario de Goya (premio de la Academia de Bellas Artes de Zaragoza). Director-fundador de la revista Aragón del SIPA. Fundador y presidente de la Agrupación de Autores Aragoneses (1933). Creador de la agencia “Ebro Prensa”. Autor de obras dramáticas estrenadas en el Teatro Principal de Zaragoza. Director de la revista “Amanecer” y redactor y colaborador (críticas de literatura y arte) en diarios y revistas de Zaragoza y Madrid. Miembro de la misión universitaria de Zaragoza a la Universidad de Bonn (1929), ostentando también representación del Ayuntamiento de Zaragoza. Ponente en comisiones de estudios sobre varios temas como el Canfranc, San Juan de los Panetes, etc.”. [F.M.P.H.]. GRAN ENCICLOPEDIA ARAGONESA, apéndice I, p. 268. UNALI Zaragoza 1983
También lo describe como “hombre polifacético y alegre, que con el mismo entusiasmo cumplía su trabajo en el Ayuntamiento, daba sus clases en la Universidad o realizaba su labor periodística” y termina señalando lo que ya sabemos: “fue fusilado en diciembre de 1936 por su pertenencia a la masonería”. Sí ése fue su pecado, ser masón. No quiso meterse en política a pesar de habérselo propuesto personajes tan ilustres como Diego Martínez Barrio. Y él lo rechazó. Sólo fue una buena y activa persona. Ah, y masón, que no se nos olvide, lo cual a los ojos de aquellos que determinaron ser semidioses que juzgaban y jugaban con la vida de los demás le confería una suerte de color rojizo, cuernecillos, barba picuda y rabo lanceolado.
Lo mataron y luego, a misa a confesar. Pero la hipocresía no quedó allí. En el archivo de Salamanca se puede consultar el expediente sobre su muerte en el que se puede leer: "Falleció y fue autopsiado en el día de hoy, a consecuencia de fractura de cráneo y hemorragia interna, según resulta de certificación facultativa y reconocimiento practicado". Sí, las balas fracturan el cráneo, es obvio.
A mi abuelo, por lo menos sé adónde ir a recordarlo y ponerle unas flores; no terminó en una fosa común de contenido y ubicación incierta. Pero pertenece a esa nómina de vidas brillantes cercenadas por el odio y el sectarismo. Para que siga vivo, sólo me queda conmemorarlo en estas líneas.
Porque nadie desaparece del todo mientras haya alguien que le recuerde, mientras haya alguien que le quiera.
domingo, 20 de noviembre de 2011
respeto al futuro
Su voto es su legado, y hemos de aprender de él y no conformarnos con lo que elijan los demás sino opinar nosotros también. Su voto es la herencia que nos deja a la sociedad, pero que ha de ser administrada por los políticos que nos representan.
Y esa es su mayor responsabilidad. No somos números, somos personas, y como tales nos han de considerar a la hora de gobernar. No somos peones de un gran tablero de ajedrez, seguimos siendo personas, con nuestras vidas y nuestras historias, igual que ellos y sus familias.
Han dado muchas manos estos días. En cada una de ellas había un calor distinto. Que no olviden que gobiernan para hombres y mujeres, aunque algunas de ellos ya no existan.
La vida es muy corta, aunque se escape a los 96 años, si no puedes vivir tus ilusiones.
jueves, 20 de octubre de 2011
por fin
Mis hijos solían jugar en el memorial del parque de la Esperanza, el que se levantó en recuerdo de las víctimas, sobre todo los niños, del atentado contra la casa-cuartel de la avenida Cataluña del 11 de diciembre de 1987. Recuerdo que era viernes. Acabábamos de volver de una excursión de la carrera y estábamos en el bar de matemáticas escuchando atónitos la noticia. No podía ser aquí no. Aún teníamos reciente el atentado contra el autobús militar de enero en San Juan de los Panetes -que de aquello la iglesia no ha levantado cabeza, ni torre- y Zaragoza volvía a ser triste protagonista de un atentado de E.T.A. Y no sería la última vez, pero aún no lo sabíamos. Tuvimos miedo, comprendimos el miedo. Pero no entendimos nada más. Después, recuerdo que lloré cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, que me quedé estupefacta con el disparo a Tomás y Valiente. Después, recuerdo que en el verano de 2000 no paraba de ir a la plaza del Ayuntamiento de Alcorisa con mi hijo en su sillita a demasiados minutos de silencio por demasiadas vidas silenciadas en tan poco tiempo. Después, recuerdo escuchar por la radio, el 3 de diciembre de 2008 el atentado de Ignacio Uría mientras yo iba por la autopista vascoaragonesa camino de Santander. Otra vez la incertidumbre, No sabía qué me encontraría en el camino.
Y tantos otros, tantas otras historias truncadas. Hasta hoy que, por fin, parece que vemos el final de la serpiente. Hoy tenemos los ojos abiertos con desmesura. Por la mañana contemplábamos el posible fin de una guerra y por la tarde el de otra. A veces los días sí que se merecen el calificativo de histórico, que tan barato se vende en los medios de comunicación. Hoy creo que sí, que es uno de esos. Uno de esos días de los que se hablará. De los que estudiarán mis hijos en sus libros de historia y de los que la generación de mi padre aún han podido vivir. Un día de emociones. Porque así era cómo escuchaba yo la radio –gracias Ángels- con emoción, casi incredulidad, de vivir lo que estaba viviendo. Un día de transistores, otro, y pantallas.
Un día que a él le hubiera gustado dar la noticia, como decían hoy todos los periodistas, que la habría comentado en su columna y que por eso he decidido esta etiqueta, puesto que compartimos tantas “aspis”.
No puedo, ni creo que alcance a saber el porqué de la decisión de E.T.A., si por el acoso policial, el debilitamiento, el cansancio de los suyos y de la sociedad vasca o porque ahora que de nuevo la izquierda abertzale está en las instituciones –desde mi punto de vista no consideraba coherente dejar sin voz a tantos miles de personas- ven que hay otra vía, que la democracia, las palabras, son el camino y no la violencia y la intransigencia. Sólo sé que hemos ganado todos, sobre todo el País Vasco, pero, también todos.
Sólo sé que la única manera que he encontrado para decirles a mis hijos la importancia de este día es que hoy había un poco más de paz q ayer.











