lunes, 16 de febrero de 2009

slumdog millionaire



Nada más estrenarla fui a ver esta película. Había oído muy buenas críticas. Me gustaba el planteamiento de que una película de bajo presupuesto, rechazada por una de las grandes productoras de Hollywood hubiera arrasado en los globos de oro, los Bafta y ahora era una de las favoritas para los Óscar. Una película sin decorados, casi sin actores profesionales, pero que cuenta una historia. Una película excelente.

Otra vez mi tendencia a meterme en la piel de David contra todo Goliat que se me ponga por delante me hizo interesarme por la cinta. Pero claro, había un factor más: Era una historia india. Y una aún se relame con aquella experiencia. Bueno, en realidad, eran dos los factores, además de ser una historia india, era una historia sobre la India real... que el gobierno indio se empeña en no ver. Las críticas en aquel país han sido muchas, no sólo del gobierno, sino de la misma gente que sale retratada en la historia, e incluso de estrellas de Bollywood que son parte de su trama.

Si hacemos un repaso de las noticias que han aparecido sobre el tema nos encontramos con perlas como éstas:

"La película "Slumdog millionaire", que triunfa en Occidente y es favorita para los Oscar, no atrae a mucho público en India, país que detesta ver los proyectores enfocados hacia su inmensa pobreza. (...) India, con ambiciones de superpotencia y orgullosa de su fenomenal crecimiento, no aprecia lo que la prensa califica de "pornografía de la miseria", en un país donde 455 millones de habitantes sobreviven con menos de 1,25 dólares diarios. (...)

"La película, tras haber obtenido cuatro Globos de Oro y ser vendida en copias pirata, había causado un gran debate en la India desde antes de ser estrenada. Que si es ofensiva, denigrante, que si presenta casi "pornográficamente" a la pobreza para vender entradas... La crítica la comenzó el autor indio por antonomasia, el veterano Amitabh Bachchan, que incluso aparece en la película como el ídolo del pueblo. "La imagen que da el filme de la India, la de una nación del Tercer Mundo, sucia y malnutrida, causa dolor y disgusto entre los patriotas", escribió en su blog. Luego rectificó diciendo que sólo estaba citando las opiniones de terceras personas y hasta felicitó a la producción."

"Las películas de Bollywood, conocidas por sus canciones y bailes, tienen fama de evitar el realismo social con tanta vehemencia como los besos en la pantalla."

"(...) 'Una película es una película. Está hecha para hacer soñar', responde Raju Walla, de 38 años, en el umbral de su precaria casa, donde se apretujan 21 personas. "Slumdog Millionaire es muy diferente de la realidad", dice."

Pues lo siento, pero la India que aparece retratada en esa película es la India que se encuentra cualquier viajero que recorre el país sin esas orejeras que sólo permiten ver el Taj Majal y toda esa serie de impresionantes lugares de la India, que lo son, sin duda. Pero es lo que hay. Y esas chabolas existen, y esos perros tumbados en las aceras existen, y esos niños pedigüeños existen, y esos trenes, y el cricket y la basura. Y la miseria. Existen.








































Ese barrio de chabolas es lo primero que ves cuando, en el aeropuerto de Mumbai, cambias de la terminal Internacional a la doméstica. El autobús te lleva junto a la valla que separa las chabolas de los aviones. Y cuando llegas a la terminal de vuelos domésticos llegas a la India. y dejas de ver los vuelos anunciados en rótulos luminosos para ver cómo los va apuntando una india con sari en una pizarra de Velleda.

Tal vez el gobierno indio debería preocuparse más de su gente, mejorar las coberturas sociales, sanitarias y educativas, y dejar a un lado sus devaneos de superpotencia económica, atómica y espacial, que con los 79 millones de dolares que se gastaron en enviar un cohete no tripulado a la Luna, podrían solucionar muchas de esas cosas, o la potabilización y depuración de aguas, la limpieza pública o la lucha contra la irrespirable contaminación atmosférica.

viernes, 6 de febrero de 2009

como el alabastro



"Como el alabastro, de la tierra, dura como una roca, cristalina, traslúcida, pero que se raya fácilmente y se disuelve gota a gota"


Así llegué el otro día a la conclusión, hablando con quien es más que un amigo, de que ésa podía ser mi definición.

Sí, amo a mi tierra pese a todo, su dureza y sus contrastes. Estoy apegada a ella. Y aunque ansíe recorrer el mundo (y este blog comenzó como una crónica del viaje de una novata), regresar a la tierra reconforta. Ese vientre materno mineral.

Dura. A la fuerza. Me he dado cuenta de que no he parado de luchar durante toda mi vida. Unas veces por mi tendencia a ponerme del lado del más débil y defender causas perdidas, y otras veces porque no me ha quedado otro remedio. No puedo decir que mi vida haya sido difícil, pero tampoco me ha sonreído abiertamente. Viendo cómo cuida un amigo a su mujer embarazada, recordaba yo mis embarazos, que, aunque fueron muy buenos, especialmente el primero, no me quedó otro remedio que sacarme yo solica las castañas del fuego. Aún me acuerdo de una mañana que perdí el tubo de escape del coche y ahí me tenías tumbada en el suelo, embarazada de seis meses, sujetándolo. Sola. También recuerdo -en el segundo embarazo estuve con pastillas antinaúseas hasta el día del parto- y un día subiendo a un pueblo conduciendo, no me dio tiempo casi ni a abrir la puerta del coche. Pero había que cumplir y cumplí.

He sacado a mis hijos adelante sola, incluso cuando estaba casada. He desarrollado con relativo éxito mi carrera profesional a pesar de amargos sinsabores que a punto estuvieron de que lo mandara todo a hacer gárgaras. He superado situaciones muy críticas que me han venido todas de golpe. Y aquí estoy.

Cristalina. Lo debe de llevar mi nombre y mi profesión. Va unido a lo de traslúcida. Incapaz de ocultar mis sentimientos, emociones y pensamientos. Brutalmente, con la sinceridad por delante. A veces demasiado directa, demasiado clara, demasiado hiriente.

Pero me rayo fácilmente. Mi corazón tiene demasiadas rayas, en un continuo vital ameboide de ensayo y error. Amante de mi libertad, echo en falta un pecho donde apoyar mi cabeza cuando ya no puedo más. Pero de nuevo sale mi condición pétrea, mi dureza, y tiro para delante. Como siempre. Gracias, mamá, por enseñarme a ser como soy.

Y me disuelvo gota a gota. Del agua salada que brota de mis ojos cuando estoy sobrepasada. Pero eso casi nadie lo ve.

No me arrepiento de vivir y de ser como soy. No me arrepiento de mis 365 palabras ni de lo que os digo a todas las mujeres. Pero a veces me caigo. Menos mal que cuento con buena gente a mi alrededor que me da la mano: mis hijos con su alegría, mi familia, los buenos amigos, y me salva mi optimismo.

jueves, 29 de enero de 2009

reivindica, que algo queda



Hoy no se me presentaba como un gran día, por mucho que diga Serrat. No podía ir dónde el corazón me llevara, como la novela de Susana Tamaro (nunca, nunca os guardéis dentro lo que sintáis que tenéis que decir, sobre todo si se trata de decir "te quiero", nunca está de más). De manera que he dejado que el corazón se fuera solo -y ahí sigue- y yo me he echado a la calle en una mañana inusualmente luminosa para este enero tan enero. Roscón en mano, he cogido el camino hacia el río, esplendoroso, mostrándose en su inmensidad, riéndose de estúpidos azudes para más estúpidas navegaciones, y he ido a que rescatara la parte de mí que quedaba en Zaragoza la persona que mejor me conoce.

Después de una primera toma de contacto con la música (o más bien con el "chispum" porque siempre llegábamos al final del concierto) nos hemos ido a ver la exposición de Gervasio sobre Sarajevo. He salido con lágrimas en los ojos. Las fotos, los textos no dejan -o no deberían dejar-indemne a nadie. Son la reivindicación del fin de la sinrazón de la guerra, de las guerras; la reivindicación de que las cifras de muertos no son cifras, son personas, son vidas mutiladas, a veces demasiado pronto, a veces al principio, brotes que no llegan a florecer, pisoteados y convertidos en pura estadística. No son cifras, pero seguimos comiendo como si nada viendo los telediarios que hablan de los "daños colaterales" de la guerra de turno. Querido redactor, si es tu hijo el que matan en un bombardeo, ¿serías capaz de hablar de "daños colaterales"? Querido supermegajefe militar que das órdenes mirando un mapa sin ver las personas que habitan esa tierra, si es tu casa con toda tu familia la que destrozan en un bombardeo, ¿seguirías hablando de "daños colaterales"?

Pero el día venía cargado de más reivindicaciones. Zaragoza estaba pletórica. Se reivindicaba la calle, los espacios, oídos, posibilidades, futuros. Los músicos habían tomado la calle, las plazas, el paseo Independencia entero. Por cuarta vez -de momento- se celebraba el "roscón-rock" organizado por los músicos, por nadie más, como proclaman en su web: www.rosconrock.com, reclamando más espacios para ensayos, protestando por el cierre de las casas de juventud y, además, por la paulatina clausura de las pocas salas de conciertos que hay en esta ciudad.

Todo me ha parecido muy paradójico, porque, si bien estaban protestando contra el Ayuntamiento, a su vez le estaban solucionando la jornada festiva sin que el concejo se tuviera que mojar en nada, apenas en proporcionar la toma eléctrica, que este año ni vallas delimitadoras, ni mantas, ni nada.

La paradoja va más allá, puesto que este Ayuntamiento mezquino y desperrado pretende aspirar a la capitalidaridad europea de la cultura en 2016 a la vez que cierra salas, recorta presupuestos, suprime de un plumazo ciclos y festivales consolidados y de calidad y cierra puertas a la creatividad. Es un precio demasiado elevado para una expo, cuyo éxito no voy a entrar a discutir, pero que deja a posteriori un panorama cultural tan desolador como aquel engendro de Cartuja 93 tras la de Sevilla. Pese a todo, yo ya he votado: http://www.candidatecities.com/ y os animo a que lo hagáis, porque considero que ya nos cierran bastantes puertas como para que nos las cerremos nosotros mismos. A ver si conseguimos que hagan las cosas bien de una vez.

De rebote había más reivindicaciones, como la de la plataforma en defensa de las montañas, que aprovecharon el tirón de la música callejera para promocionar su propio concierto: http://www.plataformamontanas.es/ en defensa del valle de Castanesa. También los estudiantes siguen con sus reivindicaciones contra el plan Bolonia. Me da cierta tristeza, que contra lo que ahora se está protestando, era ya el viejo fantasma contra el que luchamos en el 87, cuando se hizo tristemente famoso el "cojo manteca": http://es.youtube.com/watch?v=7Zlm-_0HPUw, como si nada hubiera cambiado en 22 años.

La jornada reivindicativa no se ha quedado en Zaragoza. Más arriba de los Pirineos andaba el personal bastante cabreado (bueno, y más abajo también) y se han echado a la calle en protesta por esta crisis que han provocado unos pocos, pero que nos afecta a todos... salvo al parecer a esos pocos, que no han dejado de cobrar sus multimillonarios y suculentos bonos. y los gobiernos como idiotas socorriendo bancos...

En serio, más que reivindicar, lo que entran ganas es de robar esos bancos que rescatamos todos con nuestro dinero, tan ladrones unos como otros. Con la diferencia de que ellos roban más, pagarán menos, devolverán nada y no dejarán de vivir a todo trapo aunque los pillen (mira el Madoff), mientras que si a mí me pillan, no me libro de la cárcel, tengo que devolver hasta el último céntimo y no habré conseguido mejorar las condiciones de vida de mis hijos, más bien al contrario.

martes, 20 de enero de 2009

"israel, castigado, cinco minutos contra la pared"



Estas inocentes palabras las ha pronunciado mi hijo durante la cena.

Durante las cenas, mis hijos y yo hablamos, comentamos lo que pasa en el colegio y en el mundo. Mis hijos, sobre todo el mayor, siguen las noticias. Con sus nueve años es un voraz lector de periódicos. Es un niño raro, más amante de la letra impresa que de la imagen en cualquier tipo de pantalla (salvo la del cine).

Hablábamos de las guerras, de Israel y de Obama, cómo no en un día como hoy. Pero sobre todo de las guerras. Están muy concienciados. Pedían que Obama parara la guerra de Palestina y, como es de ascendencia africana, que parara de paso las de África, y hablaban del Congo y de Guinea...

Hemos hablado mucho de Palestina estos días y no me he cortado en que vieran imágenes y que se dieran cuenta de la fortuna que tienen de haber nacido aquí, que las madres y los hijos que veíamos correr, llorar, sangrar o morir eran madres e hijos como ellos y como yo, y que eran tan culpables como ellos o como yo de lo que les estaba pasando. Sólo que ellos estaban allí y nosotros aquí. Esa es la única diferencia.

Qué mundo les dejamos. Qué mundo nos deja el ínclito mister Bush. Good bye al peor presidente del mundo. De alguna manera, Bush representaba el sueño americano de que cualquier ciudadano estadounidense puede llegar a presidente de su país, incluso un tonto. En una de sus últimas entrevistas se vanagloriaba de que desde el 11-S su país no había sufrido ningún atentado en su territorio. Se le olvidó que precisamente fue a raíz de ese atentado cuando su población, acostumbrada a ver los desastres por la tele en otros puntos del globo, se dio cuenta de que no sólo era vulnerable, sino que era objetivo terrorista. Eso es un tanto que se tiene que apuntar el señor Bush. Pero también el de meter a su país en dos guerras "de liberación" que no han conseguido otra cosa que empeorar la situación social de ambos países, Afganistán e Irak, amen de ver como sus soldados regresan a casa con los pies por delante. Se metieron hace siete años en Afganistán en busca de Bin Laden (excusa oficial), de paso derrocar al régimen talibán (otra excusa oficial) y además liberar al pueblo y a sus mujeres del burka, el de tela, el psicológico y el social (justificación lacrimógena oficial). No han encontrado a Bin Laden. Los talibanes no están en el gobierno oficial pero controlan grandes áreas del país. Y las mujeres siguen con todos esos burkas encima soportando como les deforman la cara con ácido, como ocurrió hace bien poco -que sepamos- y suma y sigue.

En Irak no les ha ido mucho mejor. Vale, cogieron a Sadam e incluso lo ahorcaron a la vista del mundo entero, que hace falta ser macabro. Pero, ¿y qué más? Estoy convencida de que a estas alturas hay mas de un iraquí que piensa que contra Sadam vivían mejor. Un país devastado, decenas de muertos día sí y día también, expolio de los lugares de los que parte la historia occidental, condiciones precarias de vida... Menudo legado.

Y como guinda, Israel lanza un ataque furibundo contra Gaza en el que no respeta ni a los vivos ni a los muertos -espeluznantes las imágenes de un cementerio con las tumbas reventadas http://www.elpais.com/fotografia/Bombardeado/principal/cementerio/Gaza/elpdiaint/20090114elpepuint_5/Ies/- antes de que su amiguito americano, mister Bush abandone la Casa Blanca y llegue alguien a pararles los pies. Porque es así, ¿no, señor Obama?

Esa es una de las ventajas y de los retos de él. Hay puestas demasiadas esperanzas en este hombre que ha hecho historia en una Historia a todas luce racista. Si no, ya me contaréis a que fin tanta monserga sobre el primer presidente negro. ¿si realmente todos somos ya tan guays, qué más nos daría que fuera negro o blanco, hombre o mujer, parapléjico o atleta? Si a todos se nos llena la boca con eso de "todos somos iguales" no debería tener la menor importancia el color de la piel, ¿no?

La ventaja de Obama es que Bush lo ha hecho tan mal, que es muy fácil hacerlo mejor que él. El reto es que lo han convertido en una estrella, casi un superhéroe, rodeado de un coro de cientos de millones de voces aduladoras que esperan que una palabra suya les baste para salvarles. Y es una responsabilidad muy grande. Y es falible, que de eso no se libra ni el papa, por mucho que diga. Y es más de derechas que Rajoy, no nos llevemos a engaño, que nos llevaremos algún desengaño.

Y ¿qué nos quedara cuando nuestro norte, nuestro nuevo líder mundial incuestionable sea cuestionado por alguna mente crítica y esas palabras sean por fin escuchadas?

Pensemos y vayamos enseñando a pensar a nuestros hijos. Es nuestro mejor legado.



jueves, 8 de enero de 2009

a todas las mujeres



A todas las mujeres que vivís sin ser vosotras mismas. A todas las que os aferráis a otras personas -maridos, padres, hijos, parejas- pensando que vuestra vida depende de ello. A aquellas que no se atreven a levantar el vuelo por miedo. A las que temen mirar para arriba. A las que nunca os descubrís en el espejo.


A todas las mujeres que aún no se han enterado de que son una persona y no la mitad de un par. A las que les han hecho creer que hay alguien por encima de ellas. A las que se sienten rechazadas. A las que temen perderlo todo, cuando todo es otra persona. A las que no conciben el amor sino como una cadena. A las inseguras que se recomen de celos.


A todas las mujeres que se anularon. A las que viven a la sombra de otro. A las que piensan que su vida no es suya sino de la gente a la que cuidan. A las que protegen y sobreprotegen. A las que desprecian porque se desprecian. A las que por fin quisieron amar cuando temieron quedarse solas.



Sois libres.



Sois personas. Sois capaces. Sois una. Sois únicas. Valéis por vosotras mismas. Vuestra vida depende de vosotras. Es vuestra. Mirad a vuestro alrededor. Mirad la gente que os quiere y no lo sabéis. La gente que os podría querer.


Podéis gritar que existís. Podéis salir adelante porque tenéis la energía fundamental: A vosotras mismas.



miércoles, 31 de diciembre de 2008

365 palabras para un año



Confieso que he vivido, como el poeta.
Confieso que este año que acaba
me he sentido viva.
Por fin.

Confieso que he amado.
Que he aprendido a amar
de manera nueva, libre y liberadora.
Que puedo y quiero y me gusta y gusta
decir te quiero.

Confieso que he viajado.
Que he conocido un pedazo de un país
lejano y fascinante
y lo quiero compartir.
Que he visitado pueblos pequeños
donde he convivido con grandes personas.
Que he pisado ciudades viejas de viejas piedras
donde he renovado mi vida.
Que he viajado al País de no Crecer
a través del color añil del Arco Iris
cogida de la mano de mis hijos.
Y ese ha sido el mejor viaje

Confieso que he sonreído,
he reído y he llorado.
Que he compartido grandes momentos
rodeada de la gente que quiero
y de gente que acabo de conocer
y a la que quiero querer.
Que he compartido pequeños instantes
conmigo misma.
Y también los he disfrutado.
Porque

Confieso que me he conocido,
me he reconocido
y me ha gustado lo que me he encontrado.
Que había vivido de espaldas a mí misma
Y cuando por fin me he dado la vuelta
el espejo me ha devuelto la imagen
de una mujer.

Sí, este año que se nos acaba
confieso que he vivido.
Y sólo puedo dar las gracias
A todos aquellos que habéis pasado
por este año que he vivido.
A mi padre, de nuevo encontrado.
A mis hijos, pedazos de futuro
que tengo la responsabilidad de moldear,
personitas libres y completas.
A mis hermanos, a mi familia.
A quien más que familia es amiga,
confesora, confidente, cómplice y conciencia.
A mis amigos, los que están lejos y los cercanos,
a los de todos los días y a los de una llamada al año.
A los de siempre y a los recién llegados.
A los hombres que amo y que me aman,
que me habéis enseñado
que todo “pueser”

Y a todos vosotros,
que me habéis leído,
que me habéis seguido
que me habéis animado a seguir.
que me habéis redescubierto
el placer de escribir
y con los que he conocido
el placer de ser leída.

Gracias.


sábado, 29 de noviembre de 2008

Bombay no es un paraíso

Imagen tomada de "elpaís.com"



De hecho, no creo que lo haya sido nunca. Pero ahora menos que nunca. Bombay fue la ciudad menos acogedora que me encontré en mi viaje. Y eso a pesar de ser la entrada a la India. O tal vez precisamente por eso. Porque es una ciudad que no necesita venderse pues ya está vendida de antemano. La antesala de Rupiastán en su mejor –y más caro-escaparate. Tan sucia como el resto de la India que conocí, la gente era menos amable, con un deje en plan “esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas”. Caótica y ruidosa –como todo el país- enorme, superpoblada, contrastada, como las chabolas de dos alturas al lado del aeropuerto internacional, o la miseria que se acumula junto a los hoteles de lujo. (A este respecto, os recomiendo vivamente que os leáis “Elefanta Suite”, de Paul Theroux, editorial Alfaguara, en concreto el relato titulado “La puerta de la India”). La puerta de la India mudo testigo de las idas y venidas de cuervos, turistas y vendedores de globos gigantes. Y ahora también del desembarco de terroristas j.a.s.p., ya os acordaréis, jóvenes, aunque sobradamente preparados, dispuestos a perpetrar su particular 11 S en el “corazón financiero de la India”, que de todo se ha oído en estos días.


Estos días. Qué barbaridad, como decía Esperanza Aguirre mientras gateaba camino de casa sin mirar atrás, a la gente que dejaba allí. A lo largo del año, de los años, se suceden los atentados en la India, ora los sikhs, ora los separatistas tamiles, ora los musulmanes contra los hindúes, ora los extremistas hindúes contra los musulmanes. Poco antes de nuestro viaje hubo un atentado en Jaipur, cuyas huellas aún vimos nosotros. Sin embargo, este ha tenido repercusión mundial, no sólo por el número de víctimas, más de doscientos, sino porque los objetivos han sido fundamentalmente turistas occidentales. Y eso sí que no. Si los que mueren son indios, parece que su vida vale menos que la de un occidental y tiene menos importancia. Pero si se trata de turistas, como yo, eso ya es otra cosa. Es indudable que ha sido un suceso muy grave, pero además ha dejado traslucir también el nivel de preparación de los indios ante sucesos extraordinarios. La misma “Espe” lo ponía de manifiesto cuando decía que parecía que el hotel no tenía un protocolo de evacuación en caso de emergencia. Parecía, no. Estoy segura de que no lo tenían. Tiemblo por esa pareja ingresada en un hospital indio. Vi algún puesto médico por ahí y era de los de pensar “Virgencita que me quede como estoy”.


Y ahora a saber de dónde provenía el ataque. Que si extremistas musulmanes de los “muyaidines del Dekán”, que si organizado desde Pakistán… Al gobierno indio le ha faltado el tiempo en acusar a sus vecinos pakistaníes de estar detrás del ataque. Delicado tema. En tiempos de “paz” hacen todos los atardeceres la pantomima de Atari, en la única frontera terrestre entre ambos países, en Amritsar. A ambos lados de la frontera los soldados se pavonean con chulería ante los del otro lado jaleados por el gentío –sobre todo turistas, pero también indios- acomodado en las gradas instaladas al efecto; desfilan pataleando patéticamente al suelo hasta llegar a la verja donde se increpan “amistosamente” y arrían las banderas con exquisito cuidado de que ninguna de las dos quede más baja que la otra, pues eso significaría predominio de un país sobre el otro. Pero cuando la cosa se caldea, dejan de hacer el teatro. Y nos podemos echar a temblar. No olvidemos que ambos países son potencias nucleares, aunque su población de muera de hambre, pues, como decía Aravind Adiga, ganador de la última edición del Man Booker Prize, el premio literario más relevante en lengua inglesa, “India es el peor país para ser pobre” (http://www.elpais.com/articulo/cultura/India/peor/pais/ser/pobre/elpepicul/20081119elpepicul_6/Tes). El peor país para ser pobre sobre todo si tu gobierno se dedica a fabricar y acumular arsenal atómico o a pasear por la Luna en esa absurda carrera espacial. Más valdría que el gobierno indio pusiera los pies en la tierra y no jugara a superpotencia, ni siquiera a potencia emergente sin solucionar los problemas sociales de su país, que son muchos. Pero eso es objeto de otra entrada.


Terribles estos días en Bombay. Y lo que queda por delante de recomponer la puerta de la India, no el monumento, que ahí sigue viendo la vida –y la muerte- pasar, sino ese barrio de Colaba auténtico escaparate de Bombay o esa estación Victoria donde estoy segura de que los atentados pillarían desprevenidos a centenares de familias durmiendo en el suelo a la espera de su tren.














El café Leopold, uno de los objetivos atacados, es donde cenamos la última noche Ignacio y yo antes de tomar el avión.


A mí también me podía haber tocado.